Contra el paisaje

 

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Contra el paisaje – Instalación -2016

No.3

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Contra el paisaje - serie - Tinta de almohadilla sobre escrituras

No.10

No.10

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Contra el paisaje - serie - Tinta de almohadilla sobre papel

“CONTRA EL PAISAJE”

Horizontes oscuros deshacen el discurso legal de unos antiguos títulos de tierras aptas para la minería. Documentos oficiales que consignan las transacciones hechas con fragmentos de paisaje. Territorios redefinidos para ser explotados, desahuciados. Imágenes en ángulos frontales que Pablo Mora vio en cenital sobrevolando algunas zonas del Cauca y Antioquia. Un contra paisaje hecho con los vestigios del desastre. Capas de tinta impregnadas en el papel simulan el suelo erosionado, una imagen de lo muerto que engendra cierta belleza innombrable.

Este proyecto se suma a la obra Mora como otra apuesta en la que se visibilizan los procesos de la materia y el potencial de transformación que ésta contiene. A partir de una cartografía de los terrenos afectados por las excavaciones mineras, se constituye una metáfora visual de las implicaciones políticas, económicas, ecológicas y sociales de esta actividad. Lo que el artista vio desde el aire fue interpretado en estos mapas rugosos que cobran forma sobre las páginas de un archivo, cuyo contenido es anulado por los gestos pictóricos que la tinta produce al secarse. El mapa como la traducción de una imagen de la naturaleza es también – y sobre todo - un documento de poder, los mapas están lejos de ser neutrales o transparentes; asunto que este proyecto pone en primer plano. La obra nos enfrenta a una secuencia de montañas estériles, nos presenta el cuadro a cuadro de un paisaje violentado.

Las disertaciones que el artista ha hecho sobre el paisaje - no solo en sus colecciones de notas sino en la experimentación con los materiales - le han entregado una comprensión profunda sobre las contradicciones que encarna la condición humana y los efectos que ésta tiene en la naturaleza. La obsesiva compenetración con el lenguaje pictórico de los grandes paisajistas, que revolucionaron la forma de ver el mundo, lo ha estimulado a constituir paisajes con imágenes convulsas que desatan interrogantes sobre hechos socio-políticos absurdos. Contra el paisaje revela otra cartografía, una menos idealista, en la que la experiencia romántica del paisaje se destruye. El horizonte que configura la tachadura - que es innegablemente bella - nos posibilita atravesar con la mirada pedazos de territorios que han sido vaciados de sí mismos.

Érika Martínez Cuervo
Curadora e investigadora

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©Pablo Mora Ortega